Como un tren a gran velocidad, que no se detiene, que recorre parajes soleados y desérticos, llenos de luz y colores cálidos, polvo en vez de tierra, matorrales en vez de árboles, ese color rojizo de un desierto cualquiera.
El tren avanza, ahora recorre la nieve que le deja paso, pero que no deja entrever la vegetación que allí hay, oculta bajo un manto blanco que proyecta la luz del sol. Se entreven rocas, paisajes montañosos y senderos muchas veces explorados, pero nuevos para otros muchos.
El vapor continúa saliendo del tren, las máquinas siguen funcionando, y puedes observar un mar que parece acaba en el cielo azul de tantas tardes de verano, un mar en calma, con algunas olas que a lo lejos hacen las veces de pequeños seres revoltosos que hacen saber su presencia.
Gaviotas que se oyen a lo lejos, los pescadores en el puerto, la marea sube, se inclina hacia el tren, pero no consigue tocarle, ni pararle, y el tren sigue su curso.
De pronto, el tren avanza como tirado por cordeles, para más tarde querer parar en ese paisaje, aquel que ahora mismo te viene a la mente, y que tanto te gustó.
Se elevó del suelo, y comenzó a volar. Pasó por encima del patio donde de pequeño jugó tantas veces con sus amigos. Carreras de coches, chapas, el fútbol con aquella pelota blanca...y aquella vez que se cayó y se raspó las rodillas.
Más tarde cruzaba por encima de los tejados de las casas, y recordó aquella vez que ayudó a su padre a colocar unas tejas que el viento había tirado al patio de aquella vecina tan extraña que supongo todos tenemos.
Se elevó un poco más, y llegó a entrever el parque, con sus bancos, sus árboles, y aquella frase que un día, ya no recuerdo, escribió.
A continuación, dejando ya atrás la ciudad, el bosque se aproximó a su vista, y frondosos árboles hacían que llegara a su memoria la excursión donde conoció a las personas que más tarde coparían parte de su vida.
Sin detenerse, como un avión que surca los cielos, o un helicóptero que ves en el cielo y piensas: ¿Perseguirá a alguien?, las líneas pintadas en la carretera parecían ser una continua muestra de orden en el asfalto.
Y viendo aquellas señales, aunque desde la altura no vislumbrara lo que indicaban, recordó las horas que pasó en el coche para realizar el mejor viaje de su vida, el que siempre recordará con un cariño especial.
Cuando hubo llegado a su destino, vio posible el viaje de vuelta, de la misma manera que había realizado su trazado de ida, pero pensó que existían otros caminos que, llevándole al mismo punto o a otro diferente, le proporcionarían visiones y recuerdos tan fantásticos como los anteriores.
Y supo que, cuando quisiera, podría realizar viajes, por el cielo o la través de la imaginación, surcados de experiencias que cada día se van sumando a nuestro ser.
Y que muchos de ellos le harían desear numerosos caminos más, distintos, iguales, de otro modo, pero con la misma esencia. De cualquier tipo, repetidos, modificados...pero siempre, caminos. Porque es mejor caminar...
El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas.
El anhelo es aquello que esperamos, que ciertamente a veces sabemos que puede que no llegue. Otras veces el anhelo, convertido en recuerdo, se tranforma en realidad, y se piensa que el mundo de los sueños se ha transformado en cotidianeidad.
Es como algo que parece volar a nuestro alrededor, y que un día puede que llegue depositado a unas manos que juntas esperan su llegada para darle un gran recibimiento.
Otras veces, las manos quedan vacías, aunque se tienen la una a la otra. Y otras, esas manos ayudan a que el anhelo baje y las haga compañía.
Pienso que los anhelos pueden dejar de ser eso, la impaciencia de un sueño, que puede convertirse en posibilidad, incluso en realidad.
La realidad supera la ficción. Pero yo digo que a veces la ficción simplemente se ve superada por la realidad.
A veces no sabemos qué consecuencias tienen una u otra decisión.
Muchas veces tenemos que elegir, y en el camino, encontramos puertas que nos llevan a los sueños o a la realidad. Otras, encontramos simplemente una sola puerta, en la que la realidad está llena de sueños, o en la que los sueños se hacen realidad.
Una vez unos pasos te llevan a conocer un sitio nuevo, uno que siempre pasabas de largo, y que resulta que unos pequeños detalles hacen que sea maravilloso.
Muchos pensamientos, que se intentan plasmar uno a uno, sin significado y con mucho de él, no para entender, sino para expresar.
Y para terminar, una de las frases que tanto me gusta leer y tanto significado encierran.
Ningún hombre conoce lo malo que es hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno. Sólo podrás conocer la fuerza de un viento tratando de caminar contra él, no dejándote llevar.
Escuchando canciones que evocan a algo.
¿Tienes alguna canción en especial?
Yo tengo alguna especial, y otras que la letra me trasporta a otros mundos, a otros lugares, a sabores y lugares en los que he estado y en los que me gustaría estar. Y otros en lo que no estaré. O sí, algún día, quién sabe...
Recuerdos a través de los mensajes, momentos en que la mente hizo una instantánea.
Una foto en tu mente de la imagen, esa imagen...
Una expresión de sentimientos.
Rebeldía pura de amores sin amores.
Ilusiones puras y puros conformismos
intentando levantar el espíritu nostálgico
de querer estar contigo y nunca estarlo. Volverás de vez en cuando a estas tierras agrietadas
y verás de nuevo a quien te ama borracho;
borracho de amores y libertades.
Y también de vinos por olvidarte. Borracho... Y si surgen saludos y palabras
tal vez notes la dureza de mi estilo
queriendo no herirte en nada,
y en mi soledad sólo herirme yo mismo. Y verás sin duda el resurgir poderoso del guerrero
sin miedo a leyes ni a nostalgias
y lo verás caer una y mil veces y levantarse de nuevo,
con la pura bandera de su raza.
Me da pena que se admire el valor en la batalla;
menos mal que con los rifles no se matan las palabras.
Soledad de amores triste y pura,
soledad de amores y locura.
Una palabra, aunque sólo sea una palabra, que haga que una sonrisa se dibuje en tu cara. Unas palabras, que haga que te sientas escuchada. Una conversación, en la que tus más hondos pensamientos quedan relegados por la distracción que supone. Un apoyo, en definitiva, que a veces tanto ayuda y tanto hace.
Y una palabra que puede resumir lo que a veces todo esto nos produce....gracias.